La mayoría de los visitantes de Saqqara nunca baja bajo tierra. La pirámide escalonada atrae a las multitudes y las mastabas pintadas a las cámaras, mientras que una sencilla entrada moderna cercana lleva a un corredor que muchos grupos omiten. Al fondo se alzan cajas de granito tan grandes que se baja la voz instintivamente. Cada una se hizo para contener la momia de un solo toro.
No era un simple entierro animal. El toro Apis era tratado en vida como la manifestación viva del dios Ptah, alojado en un templo con su propio personal y llorado al morir con un funeral solemne. Las galerías subterráneas que lo recibían, hoy llamadas Serapeo, figuran entre las obras más singulares del antiguo Egipto, y el lugar permaneció olvidado hasta que un arqueólogo francés siguió en 1850 una esfinge medio enterrada.
¿Qué era el toro Apis y por qué se enterraba aquí?
El culto a Apis giraba en torno a Menfis, la antigua capital cercana a Saqqara, y ya era antiguo cuando se construyeron las grandes pirámides. Los egipcios creían que Ptah, dios creador de la ciudad y patrón de los artesanos, se manifestaba en la tierra en un toro vivo. Los sacerdotes buscaban un ternero con señales concretas: pelaje negro, triángulo blanco en la frente, marca similar a un buitre en el lomo, media luna en el flanco y pelos dobles en la cola. El ternero adecuado se instalaba en un templo de Menfis, se consultaba como oráculo y se paseaba en las fiestas.
Al morir, se embalsamaba y se asociaba con Osiris, señor de los muertos; los griegos fundieron después ambos nombres en Osorapis o Serapis. La momia se llevaba de Menfis a Saqqara en una procesión oficial y se sellaba en una cámara, mientras los sacerdotes buscaban al siguiente ternero. Los relatos hablan de varias semanas de ritos de duelo, pero la duración exacta variaba y está mejor documentada en épocas tardías.
¿Cómo se redescubrió el Serapeo?
A comienzos del siglo XIX se había olvidado dónde estaba el Serapeo. El geógrafo griego Estrabón, que visitó Egipto hacia el 24 a. C., había descrito un templo de Serapis en terreno arenoso, al que conducía una avenida de esfinges parcialmente cubiertas por la arena. En 1850, el estudioso francés Auguste Mariette, en Egipto oficialmente para adquirir manuscritos para el Louvre, vio en Saqqara la cabeza de una esfinge asomando de la arena y la reconoció por la descripción de Estrabón. Abandonó su encargo original y empezó a excavar.
Siguiendo la avenida de esfinges, sus obreros llegaron a la entrada de las galerías en 1851. Dentro halló largos corredores excavados en la roca, con cámaras laterales que contenían enormes sarcófagos de piedra, además de miles de estelas y objetos votivos dejados por visitantes antiguos. La mayoría de los entierros de Apis habían sido saqueados en la Antigüedad, pero Mariette informó de un pequeño número de enterramientos intactos, una rara excepción. La afirmación de que se halló una única momia de Apis completa e intacta se repite mucho pero está poco respaldada, así que conviene tomarla con cautela. Muchos hallazgos fueron al Louvre.
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¿Quién construyó las galerías y cuánto pesan los sarcófagos?
Los entierros de Apis más antiguos aquí datan del reinado de Amenhotep III (dinastía XVIII, siglo XIV a. C.), en tumbas separadas y no en una galería común. El paso decisivo llegó con Ramsés II, cuando su hijo Khaemuaset, sumo sacerdote de Ptah en Menfis y célebre restaurador de monumentos antiguos, hizo excavar una larga galería en la roca, hoy llamada las Bóvedas Menores. Reyes posteriores ampliaron el conjunto, y las Bóvedas Mayores, iniciadas con Psamético I (dinastía XXVI), albergan los 24 grandes sarcófagos visibles hoy, fechados desde el 550 a. C. hasta la época ptolemaica y romana.
Cada sarcófago es una cuba hueca con tapa aparte, sobre todo de granito y en parte de otras piedras duras. Una medición conocida da a una cuba unos 3,85 m de largo, 2,3 m de ancho y 2,3 m de alto. La cuba pesa unas 40 toneladas y la tapa cerca de la mitad, así que un sarcófago completo ronda las 60 toneladas; las cifras mucho mayores que se citan a veces en internet no se apoyan en mediciones. Las inscripciones sugieren más de sesenta toros Apis enterrados en Saqqara a lo largo de unos trece siglos, aunque solo algunos entierros se conservan como sarcófagos.
¿Se pulieron de verdad los sarcófagos con máquinas?
Sus superficies lisas, casi como espejos, y sus aristas nítidas se presentan a veces en internet como prueba de una tecnología perdida. Las pruebas apuntan a otra cosa. Los canteros egipcios disponían de herramientas de cobre, mazas de roca más dura como la dolerita, trineos de madera, rampas, cuerdas y abundante mano de obra, y acababan las piedras duras por abrasión, frotándolas con arena de cuarzo y agua y puliéndolas después. Hay marcas de herramientas y superficies inacabadas en Asuán y otros lugares, y algunos sarcófagos del Serapeo solo se inscribieron mediante arañazos, lo que muestra que no todos recibieron el mismo acabado.
Aun así, el esfuerzo fue enorme. Una estela del reinado de Ptolomeo II (hacia el 247 a. C.) registraría unos 28 días de trabajo para llevar un sarcófago y su tapa al Serapeo, cifra coherente con el transporte desde Asuán por el río y luego por tierra. El logro es real y no necesita misterios para explicarse.
¿Por qué importa el Serapeo más allá de los toros?
El Serapeo era una institución en funcionamiento, con sacerdotes, dotaciones y registros, usada desde el Reino Nuevo hasta la época grecorromana, lo que lo convierte en uno de los lugares de enterramiento más duraderos de Egipto. Las estelas de sus capillas, muchas hoy en el Louvre, documentan la administración del templo, las visitas reales y la devoción privada, algo que los monumentos reales rara vez mencionan. El culto muestra también que la veneración de animales sagrados fue una parte organizada de la religión de Estado durante más de mil años. Cerca hay una necrópolis animal más amplia, con galerías de ibis, babuinos y otros animales; la historia del culto tardío de Imhotep y las galerías de ibis explica cómo encajan en la historia de Saqqara.
¿Cómo visitar hoy el Serapeo?
El Serapeo está dentro de la zona arqueológica de Saqqara, a poca distancia en coche o a pie del recinto de la pirámide escalonada. Normalmente ha requerido una entrada distinta de la general, y el acceso se ha limitado a veces por conservación, así que confirme el mismo día. Dentro, el corredor desciende a galerías frescas y poco iluminadas con luz artificial; la escala de los sarcófagos solo se aprecia junto a uno de ellos. Lleve una linterna pequeña, calzado con buen agarre y agua para la meseta, y lea algo sobre el culto a Apis antes, porque en el lugar apenas se explica.
Se combina fácilmente con la pirámide escalonada y las tumbas pintadas de Saqqara, y muchas excursiones siguen a Menfis o a las pirámides de Guiza. Un guía ayuda aquí más que en la mayoría de los sitios de Saqqara, porque las galerías se recorren fácilmente sin entender su finalidad.
Preguntas frecuentes
¿Se puede entrar en el Serapeo de Saqqara?
Normalmente sí, por un túnel en pendiente hacia las Bóvedas Mayores, pero el acceso se ha cerrado o restringido a veces por conservación. Suele requerir una entrada aparte, así que consulte en la taquilla de Saqqara antes de ir. No es adecuado para quien lleve mal los espacios cerrados u oscuros.
¿Cuánto pesan los sarcófagos del Serapeo?
Una medición habitual da una cuba de unas 40 toneladas y una tapa de cerca de la mitad, es decir, unas 60 toneladas en total. En internet circulan cifras de 70 a 100 toneladas o más, pero están poco respaldadas. Todos son de piedra dura, sobre todo granito, traída de Asuán.
¿Hay momias en el Serapeo?
No. Los sarcófagos visibles hoy están vacíos, porque la mayoría de los entierros fueron saqueados o alterados en la Antigüedad. Mariette informó en 1851 de algunos enterramientos intactos, pero la idea de una única momia de Apis perfectamente intacta no es fiable.
¿Quién fue Khaemuaset?
Hijo de Ramsés II, sumo sacerdote de Ptah en Menfis, conocido por restaurar monumentos antiguos. Se le atribuyen las Bóvedas Menores, la primera larga galería para entierros de Apis en Saqqara.
¿Demuestra el Serapeo una tecnología antigua perdida?
No. El acabado de los sarcófagos es compatible con herramientas de cobre, mazas de roca más dura, arena abrasiva y mucha mano de obra. Una estela de época ptolemaica registraría que el transporte de un sarcófago llevó 28 días de trabajo.